Tenía el anillo en mi dedo. En verdad era bello, pero no podía permitirme sentir más. Había demasiados sentimientos cruzados: enojo, tristeza, alegría... y otros que no lograba descifrar. No debía sentir más.
Miraba el calendario; el mes estaba por terminar y la boda se acercaba. La mantelería, las mesas y los adornos comenzaban a llegar a la casa. El extenso jardín se iba llenando poco a poco de flores y detalles nupciales. En la puerta de mi habitación colgaba el vestido, en un elegante ganch