El condominio se había vuelto insoportablemente silencioso. Y no era un silencio del tipo pacífico. Era del tipo irritante. Del tipo que poco a poco vuelve loca a la gente.
Me había pasado la mayor parte de la mañana intentando entretenerme. Terminé de desayunar. Molesté a Rosa. Intenté molestar un poco más a Rosa hasta que me amenazó con dejarme afuera bajo llave. Me fui de ahí esperando que fuera una broma.
Luego deambulé por el condominio buscando algo, literalmente lo que fuera, que hacer.