Me quedé despierto mucho tiempo después de que Alice se fuera de la mansión.
La carta de Brenda yacía en el suelo. El silencio que llenaba la habitación pesaba más que cualquiera que hubiera conocido. Me senté en mi sillón, mirando la puerta por la que ella había entrado hecha una fiera hacía unos minutos, y sentí que algo en mi interior se rompía de una forma para la que no me había preparado.
Por primera vez en años, me encontraba contemplando un problema que no podía resolver con poder, dine