Cargué a Serena en mis brazos y comencé un rastreo cuidadoso por la zona.
Años de cazar hombres me habían enseñado que los primeros minutos después de que alguien desaparece importan más que los cincuenta siguientes.
Me obligué a respirar despacio. El pánico nublaba el juicio. El juicio encontraba a la gente.
Mis ojos se movían constantemente, catalogando detalles sin esfuerzo consciente. Huellas frescas que llevaban hacia el estacionamiento. Familias recogiendo sus bolsas de playa. Niños corri