8. Ser su amante.
Zaira.
Ya no sabía qué hacer. Lo peor era que ahora mi madre sabía que estaba esperando un hijo. Lo único que me dijo fue que no abortara y que luchara como fuera para criarlo, pero eso no hacía que la situación fuera menos terrible, no tenía trabajo, mi jefe me había llamado mil veces y yo había decidido huir. Le dije que no quería seguir trabajando porque estaba embarazada; pensé que así me dejaría en paz. Para él, una bailarina embarazada no podría servirle de ninguna forma, pero ni siquiera