94. Nuestra boda.
Leonardo
Finalmente, todo había terminado. El único asunto que aún me incomodaba era Angélica y su padre, Armando, pero eso se resolvió cuando mi madre me trajo pruebas contundentes contra esa lacra de hombre.
Resultó que mi padre no le debía dinero alguno. ¡Qué estupidez! Jamás lo habría imaginado. La verdad era otra, mi padre había comprado unas tierras y Armando nunca recibió algunos pagarés. En esa época, mi padre enfermó, y Armando se aprovechó de la situación para inflar la deuda, alegan