91. Por los míos estoy dispuesta a todo.
Zaira
El pitido constante del monitor era lo único que llenaba esta habitación vacía. El reloj que esta en la pared blanca, marcaba el tiempo y me recordaba que mi madre seguía aquí aferrándose a la vida. Su piel lucía demasiado pálida, casi ajena, y cada vez que el aparato marcaba un latido, sentía un golpe directo en el pecho. Tenía, miedo de perderla, ella lo era todo para mi.
Me senté a su lado, observando su respiración asistida, intentando convencerme de que todo iba a estar bien. Pero la