93. Zaleth muere.
Zaira
Sentía que el aire se me quedaba atrapado en el pecho. El lugar era oscuro, amplio, una antigua bodega de zapatos abandonada. Las paredes oxidadas crujían con cada paso. El hombre me empujó con brusquedad y lo miré con desprecio.
—Cálmese, ¿ok? — espete con furia y el me sonrió con maldad.
Esa sonrisa me heló la sangre. Lo ignore y observe el lugar. A simple vista podía notar lo peligroso que era este lugar. Incluso había un cartel oxidado que advertía que el edificio podía derrumbarse en