ASTRID
Mientras me despedía de los niños, Lucian me abrazó con fuerza, sus ojos reflejaban una tristeza que me partía el alma.
—Te voy a extrañar, mamá —dijo con voz temblorosa.
Le acaricié el cabello y le sonreí, intentando transmitirle tranquilidad.
—Yo también te voy a extrañar, Lucian. Pero prometo que volveré pronto.
Me incorporé y busqué a Freya con la mirada. Ella estaba a unos pasos de distancia, observándome con una expresión fría y distante. Me acerqué a ella, esperando algún gesto de