CAPÍTULO 128

ASTRID

No me he separado de su lado desde que lo trajimos de vuelta. La herida que Catrina le hizo no solo perforó su piel, sino también mi alma. Lo vi tan vulnerable, tan frágil… tan mío.

Rony dormía profundamente en la habitación de huéspedes de la mansión de Marie, y yo apenas podía parpadear. Velaba su sueño con la misma devoción con la que un día imaginé que lo haría al tenerlo en mis brazos de bebé. Pero me lo arrebataron antes de eso.

Me acerqué un poco más. El vaivén de su respiración
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