FREYA
"Freya, hija del fuego, tú mereces más que deber. Mereces amor, incluso si tienes que enseñarle a alguien cómo amarte. Sé paciente… pero nunca invisible.
Cerré los ojos. La voz de Astrid resonaba en mi cabeza como un susurro cálido en medio del frío de estas paredes desconocidas. Yo la quería. Más de lo que una niña puede amar a una madrastra. Astrid me crió con ternura y firmeza, y ahora su carta era lo único familiar que tenía entre tanta piedra, protocolo y silencio.
Me puse la pulser