El aire en la mansión Drakos estaba cargado de electricidad. La tensión entre ellos que se filtraba en cada rincón. En el salón, la división entre los miembros de la manada se hacía cada vez más evidente. Solo miradas de odio y otras de confusión giraba alrededor. Y por sobre ellas, la desconfianza tomaba el control de las emociones.
Definitivamente Irina, lo poco que hizo fue letal para la manada, destruyó en solo minutos lo que a Vladislav le costó años construir. Resquebrajó la lealtad que