La tensión en la mansión Drakos era insoportable, el aire era denso, se mezclaba con la promesa de algo irreversible. Vladislav se quedó en el centro del salón, respirando con dificultad, sus sentidos estaban alertas ante cada movimiento a su alrededor. La discusión con Irina había dejado una marca indeleble en su alma, pero las palabras de Andrew también retumbaban en su mente. ¿Qué haría? ¿Cómo podría mantener a la manada unida cuando se encontraba entre dos mundos tan opuestos?
A medida que