En medio de su mente atribulada por la ausencia del recuerdo que no atinaba a traer a su presente y sabía que estaba ahí en algún lado, se sentía inquieta.
«Tú que parece saber todo de mí, ¿dime por qué me siento así?» le preguntó a su loba.
Aunque no acepta su naturaleza, sabía que estaba ahí, y por primera vez en medio de la desesperación que el recuerdo ausente le producía actuó casi por impulso, necesitaba una respuesta. Algo que le ayudara a salir de la ansiedad que le estaba agobiando.
«