Si su insistencia de hablar sobre el tema buscaba sacarle una verdad, la tranquilidad en su expresión, la firmeza de sus palabras y la correlación entre palabra-acción era suficiente, debía ser suficiente para confiar en él y dedicarse solamente a su defensa confiada en çel.
Vladislav la miró de reojo, pero no dijo nada más. La noche se estaba acercando, y la incertidumbre seguía creciendo entre ellos. Ninguno de los dos podía escapar de lo que había sucedido, de lo que seguía sucediendo.
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