"Hay que recordar que el diablo tiene sus milagros, también."
Juan Calvino
Sonó la alarma y Claudia despertó sobresaltada; parecía que apenas había cerrado los ojos cuando volvió a abrirlos un minuto después. Se levantó de la cama, acomodó las sábanas con gesto automático, se duchó, se maquilló y luego fue hasta la habitación de Santiago. Él aún dormía. Lo despertó con ternura, inclinándose para darle un par de besos en ambas mejillas, suaves, casi para no romper del todo su sueño.
—Despie