Verónica pone en marcha su venganza...
Verónica estaba en su habitación cuando Thiago entró y se sentó a su lado.
—No bajaste a cenar, ¿te sientes bien? —preguntó con voz suave.
—Sí —respondió com firmeza—. No tengo hambre, por eso no quise bajar.
—Aún estás molesta por el veredicto. —murmuró.
—No quiero hablar de ese temita —movió la cabeza en señal de “sí, ya basta”.
—Como quieras. —dijo él, incorporándose de la cama—. El lunes tendré que ponerme de acuerdo con Claudia para llevar y buscar a Santi al colegio.
—¿Ella no ti