Claudia despertó muy temprano, se duchó y bajó a desayunar, Gertrudiz tenía listo su café.
—Buen día Claudia. ¿Cómo amanece?
—Excelentemente bien. —dijo y bebió su café— Siempre en el punto exacto —hizo referencia a la exquisita bebida preparada por su empleada.
Gertrudiz le agradeció el comentario con una sonrisa.
—¿Cree que pueda salir hoy? —le preguntó a su jefa— Santi no está en casa y me gustaría ver a mi hija Alejandra.
—Claro Gertrudiz, no hay problema. Yo tengo una entrevista de