Desde muy temprano, Paul despertó, se acercó a Claudia y le dio un beso lleno de ternura en los labios.
—Despierta mi bella durmiente. —ella abrió los ojos, sonrió y se incorporó.
—¿Qué hora es? —preguntó y se estiró tras un bostezo.
—Ya van a ser las seis. Si salimos ahora en máximo dos horas y media estaremos en casa.
Claudia se levantó de la cama, se alistó y fue hasta el baño, se duchó y regresó para vestirse, mientras Paul pedía el taxi y le informaba al piloto sobre su regreso.
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