Mundo ficciónIniciar sesión🌕🌕🌕🌕🌕🌕🌕🌕🌕🌕🌕🌕🌕🌕🌕🌕🌕🌕🌕🌕
El aire olía a humedad, hierro y cenizas viejas. Encerrado en esta celda subterránea, solo podía escuchar el mundo en fragmentos: pasos tensos, cuchicheos cargados de temor, y después… nada.Luego, una voz.Grave. Tranquila. Como el filo de una daga deslizándose por una garganta sin prisa.—¿Así celebran los Varkal? Con risas, mientras nosotros nos pudrimos en los pantanos, comiendo lo que ustedes olvidan entre raíce






