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El silencio duró apenas unos segundos después del enfrentamiento. Un crujido húmedo se quebró entre la niebla cuando una figura Morthal emergió de entre los árboles, caminando con paso lento, seguro, como si ya supiera lo que encontraría.
—Mmm… qué mal aspecto tiene tu lobo —musitó, observando a Boren tirado, herido, sangrando—. ¿Te gusta llevar mascotas rotas?
No esperó respuesta. Alzó la mano y otros dos Morthal salieron de las sombras. Uno agarró a Bore