La sala de repente se convirtió en un silencioso espacio lleno de penumbras, temor, miedo, celos y llanto. Sí, mientras Javier está de pie a unos metros de ellos, Valentina llora al sentir la presión del arma que amenaza con arrebatarle la vida.
—¿Que quieres a cambio de ella?— Preguntó Javier. Dispuesto a darlo todo por su familia.
—No quiero nada material. Solo a ella y a mis hijos.
—¡Deja de llamarlos así, ellos son mis hijos!
Javier estaba alterado y no podía permitir que otro se adueñara d