Javier se alejó del resto. Ya tiene una idea de quien tiene a sus hijos, pero hasta no confirmarlo no se lo quiso mencionar a Valentina.
Marcó el número de su enemigo: el señor Gallardo, pero no hubo respuesta y eso lo desesperaba más y le confirmaba que él, tenía mucho que ver.
—Valentina, ven conmigo, por favor.
—¿Tienes noticias de mis hijos?
—No por el momento, pero debes acompañarme.
—¿A dónde me llevas?
—Tú me llevarás a casa de tu querido jefe Gallardo.
—¿Que tiene que ver él, con lo que