Mundo ficciónIniciar sesiónPor fin terminé la Universidad y pronto tendré en mis manos mi titulo de diseñadora de ropa, aunque tengo que hacer una pasantía, pues pienso estudiar un Máster para ser una de las mejores diseñadoras de moda de España. Ese día me fui a comer a un restaurante Italiano con mis tres amigas que también terminaron como yo la Universidad conociendo en el restaurante, el que sería mi jefe cuando hiciera mi pasantia. Somos muy amigas o mejor dicho como nos llamaban nuestros compañeros, las cuatro mosqueteras, Aurelia, Maria, Sandra y yo, mi nombre es Gabi y tenemos veinte años. Nos conocimos en el instituto y desde entonces somos inseparables. Cada una estamos en empresas distintas unas las eligieron ellas y otras nos obligaron a hacerla, por ejemplo a mi me tocó en una empresa Italiana pues tenía mucha fama en lo que corresponde a la moda. Así que aquí estoy en la puerta del edificio, nerviosa, pero muy ilusionada. El jefe es muy guapo y en principio muy exigente, pero poco a poco acabe en su cama y no un dia solo, sino varios, hasta que note que llevaba ya varios días sin que viniera mi periodo, aunque en principio me asuste, me hice la prueba dando positivo, el problema era mi jefe, pues está prometido y en dos meses se casa con Ángela, su novia. El dia que se lo comente a Carlo, me dijo que no era suyo porque él era esteril, asi que aqui estoy embarazada de un esteril. ¿Cuando tenga la prueba de paternidad en mis manos negara a su propio hijo? ¿Qué dirán mis padres cuando vengan a visitarme y se enteren que van a ser abuelos? ¿y la prometida de mi jefe?
Leer másLa universidad para las cuatro amigas terminó, conseguimos lo que nos propusimos, nuestro diploma de Diseñadoras de Moda. Las cuatro mosqueteras como todos los compañeros nos llamaban nos fuimos cantando y riendo a comer a un restaurante Italiano para celebrarlo. Nada más entrar mi amiga Aurelia nos comentó.
—-- ¿En qué mesa queréis que nos sentemos? hay una al fondo donde estaremos mejor y allí podremos hablar sin que nadie nos moleste ¿qué os parece? — nos preguntó.Aurelia
Cuando entramos al local nos fuimos directamente a la mesa que nos dijo Aurelia, sentandonos las cuatro, esperando a que viniera el camarero para coger nuestra comanda.
— Chicas, vista a la derecha pero disimular, ¿habeis visto que cinco tíos más buenos están sentados comiendo? — nos comentó mi amiga.
Pero en ese momento apareció el camarero, tapando las vistas de aquellos guapos supuestos CEOS,
—-- Buenas tardes señoritas ¿qué clase de pizza les gustaría? — nos preguntó el muchacho.
—- Por favor dos Margaritas y dos Carbonaras, gracias — le respondió Sandra, que era la más habladora de las cuatro.
El camarero se marchó y nosotras seguimos mirando a los hombres que estaban sentados en la mesa que había enfrente nuestra.
—- ¿Gabi, a que no eres capaz de pedirle a uno de ellos una cita? — me pregunto Sandra.
—- ¿Estas loca tia? ¿quieres avergonzarme? Ves tu y se lo preguntas — conteste.
—- Anda no seas cobarde, mira dile que estás buscando trabajo, a ver que te dice, si no lo haces te toca pagar a ti las cuatro pizzas —- me respondió.
—- ¿Y si lo hago?¿Pagaréis vosotras mi pizza? —- pregunte
—- Dalo por hecho, nosotras te invitamos —- respondió
Así éramos las cuatro amigas, valientes y nada de discreción, Así que me levanté para acercarme a la mesa de esos hombres, al mismo tiempo que uno de ellos se levantó tropezando los dos, cayendo encima de mi ropa manchandola una taza de café hirviendo que llevaba en su mano.
—- Disculpe señorita, por favore, no la he visto, me llamo Carlo y no se como ha sucedido, pero no se preocupe le pagaré el costo de la lavandería —- me dijo muy nervioso.
Nos quedamos los dos mirándonos fijamente los ojos, dándome cuenta de que todo lo que había a nuestro alrededor había desaparecido,
—-- !! Que guapo Diosito ¡¡ — me quede pensando.
—- Signorina, hola, ¿qué puedo hacer para que me perdone? —- me preguntó Carlo.
—- Deme trabajo en su empresa, acabo de terminar la universidad, soy diseñadora de moda y necesito hacer mi pasantía, eso ¿me puede dar un puesto de trabajo en su empresa? —- dije sin respirar de lo nerviosa que estaba.
—- Anda Carlo, es guapa, no le digas que no a la señorina — comentó uno de sus amigos.
—- ¿Cómo te llamas? yo te he dicho mi nombre pero no se como te llamas tú — me dijo Carlo.
—- Soy, bueno me llamo Gabi —- le dije avergonzada.
—- Está bien Gabi, ¿esas chicas que te acompañan son tus amigas? —- pregunto
—- Si señor, bueno tengo que regresar con ellas, no se preocupe por mi ropa, yo misma la lavaré en casa cuando llegué — respondí.
— Gabi toma mi tarjeta, mañana te espero en mi empresa a las diez, pregunta en recepción por mi ¿te va bien esa hora? — me pregunto
—- Si Gracias, muchas gracias Carlo, hasta mañana —- le dije volviendo a la mesa donde estaban mis amigas.
Me senté en la mesa donde estaban mis amigas con la tarjeta que me dio Carlo en mi mano, sin terminar de creerme lo que acababa de pasar, dándome cuenta de cómo él también me miraba fijamente, sintiendo calor en mis mejillas.
—- Gabi tía te has superado, que te hayas chocado con él, ¿lo has hecho a propósito, verdad? — preguntó Sara.
—- No, pero chicas es guapisimo, esta noche soñaré con el seguro — les comento, poniendo aquella tarjeta en mi pecho, suspirando
El camarero nos trajo la pizzas, las dejó encima de la mesa mientras nos sonreía.
— Los cinco caballeros son CEOS de una importantes empresas, ha tenido suerte señorita, porque tienen todos muy mal genio, por cierto la comanda está pagada — nos dijo el muchacho.
Aquellos hombres se marcharon sin despedirse de nosotras y nosotras entre risas nos comimos nuestras pizzas marchandonos poco después muy contentas. Sandra y Maria vivían en distintas casas, menos Aurelia y yo que compartimos piso, pero las cuatro vivíamos muy cerca. Por la noche, me acosté en la cama más pronto de lo que era habitual para mí, aunque mi amiga se quedó algo extrañada cuando le comenté que me iba a dormir. Con la tarjeta de aquel hombre guapo en mi mano me quedé casi enseguida dormida, Aunque pase mala noche pues los nervios del día siguiente me jugaron una mala pasada. Al día siguiente cuando me desperte, me levante de la cama medio dormida, así que lo primero que hice fue entrar en el cuarto de baño y darme una buena ducha para despejarme, pues no quería presentarme con ojeras, pues las tenía bastantes grandes cuando me mire en el espejo., Después de ducharme me fui al dormitorio a vestirme, acercandome luego a la cocina para tomarme una buena taza de café bien cargado.
—- Eso te va a poner más nerviosa, deberías tomar más descafeinado —- me dijo mi amiga.
—- He pasado una mala noche, espero que todo salga bien, estoy muy nerviosa — respondí.
— Confía en ti, las cuatro siempre lo hemos dicho y nos salió todo casi bien, veras como vas a ser la próxima esposa de ¿cómo se apellida Carlo? —- me pregunto intentando quitarme la tarjeta de la mano.
—- Anda, solo necesito terminar mi master y montarnos las cuatro nuestra propia empresa —-- respondi.
No supe qué contestarle, pero tampoco hizo falta, Aaron se levantó cogiéndome en brazos, para llevarme al dormitorio, me dejó suavemente en la cama, quitando mi bikini con caricias y besos, mientras también yo le quitaba su bañador, Me puse encima de él, saboreando con mis labios y mi lengua, desde su cuello, su duro abdomen, su vientre, su ombligo, segui bajando hasta su pubis, pero despacio, con sensibilidad escuchando como le sacaba algún que otro gemido de sus labios, como su miembro se iba poniendo poco a poco duró, deseandome, provocandome, mientras sus manos acariciaban mi pelo, viendo como ya tenía su glande lleno de su sabia preseminal, lo roce con mi lengua, escuchando sus gemidos, doblando su cuerpo, erizando su musculatura, —-- Por favor mi amor, no pares, me estas volviendo loco Gabi — me decía entre jadeos.Lami dos veces más su glande y las marcas que tenía, volviendo a subir, como si fuera una serpiente estudiando a su presa, entreteniéndome en sus duros pezones y en
Nos despedimos de Lucinda, subiendo los tres al taxi de Gabriel que nos llevó a la tienda famosa donde la mujer nos dijo que había ropa muy bonita y complementos, que estaban muy bien y como yo todo lo que tenía era, porque Lucinda me lo habría prestado, pues nos fuimos a ver esa tienda. Gabriel nos dejó en la misma puerta, bajamos Aaron y yo, entramos y empecé a recorrer la tienda viendo que había ropa demasiado bonita y nada cara. Mientras Aaron esperaba sentado en la sala, dentro de los vestuarios empecé a probarme la ropa.—- Gabi, ¿estás bien?¿Quieres que entre para ayudarte? — me pregunto al ver que tardaba un poco en salir.—- Si por favor, entra creo que me enganchado el pelo con el cierre del vestido —- conteste intentando soltar mi pelo.Aaron entró y se quedó mirandome de arriba abajo, sin mover un solo músculo de su cuerpo.—- ¿Me vas a ayudar o te vas a quedar ahi mirandome? —- le pregunté al ver que no entraba.Al final conseguí que entrara y se acercara a mi, me ayudo c
El sonido de un móvil me despertó, escuche hablar a Aaron y me levante de la cama, quería saber con quien hablaba y de qué hablaba, pero en cuanto lo escuche hablar sabía que se trataba de Carlo.—- Si la he encontrado, pero está muy mal, no se cuando regresamos Gabi y yo, no Carlo, no puedo decirte dónde estamos, además voy a apagar el teléfono cuando termine de hablar contigo, no quiero que nadie nos localice y menos tu, ella se fue por tu culpa, y le han sucedido cosas horribles, asi que Carlo no te acerques a Gabi — escuche decir a Aaron y apago el móvil Lo vi que dejó el teléfono encima del sofá, se rascó la barbilla con los dedos mientras apoyaba la cabeza en el sofá, Pocos minutos después se levantó y se fue acercando al dormitorio. Yo entonces volví a tumbarme en la cama, sintiendo su peso al hundirse la cama ya que se sentó a un lado.—- Buenas noches cielo ¿has descansado? —- me pregunto.cogiendo mi mano.—- Si gracias, ¿con quien hablabas? —- pregunte, aunque lo sabía perf
El taxista lo miró sonriendo a través del espejo retrovisor que había dentro del coche, movió la cabeza mientras ponía en marcha el auto—- Si que la debe de querer mucho, ha expuesto su vida por ella, pocos hombres hacen lo que usted a hecho por esta chica — le comentó el taxista—-- Gracias Aaron, te lo devolveré todo, te lo prometo. —- le dije adolorida.—-- No quiero que me lo pagues Gabi, solo casate conmigo y vámonos a otro país, quiero pasar el resto de mi vida contigo solamente —- me dijo.—- No podemos Aaron, tu estas comprometido con mi mejor amiga y yo estoy casada con mi peor enemigo — le dije bajito.—- Formemos nuestra propia familia Gabi, tu amiga a llamado varias veces a Carlo y no se ha molestado en levantarse de la cama para buscarte, y yo salí con Auri, porque ella me apoyó mucho cuando te perdi y creia que se lo debia, pero no la amo, solo deseo y quiero a una mujer y esa eres tu. —- me dijo acercando luego sus labios a los míos, en un dulce y apasionado beso.El c
Último capítulo