Cap. 143. Orgasmo sin fin.
POV Maite.
Alexandros me besó los hombros y las clavículas, bajando con delicadeza los tirantes de mi camisón de satén, dejándolo caer hasta la mitad de mis brazos.
Sus labios eran ternura y desesperación. Y sus ojos… Dios, sus ojos me decían tanto que dolía mirarlos.
Sus manos descendieron lentamente por mis muslos, acariciándome con esa mezcla suya de adoración y culpa.
—Es tonto que, después de luchar tanto por tenerte… —su voz se quebró levemente— hago esto. Perdóname… por ser tan egoísta.