Cap. 142. Un beso con sabor a despedida.
POV Maite.
El silencio, que había sido un refugio inquietante durante las últimas horas, se rompió de golpe con un grito que hizo que mi corazón diera un vuelco.
—¡Mamáaaa! —chilló Gianna, seguida de los pasos veloces de Gael.
Me incorporé de golpe desde el pecho cálido de Alexandros, donde había dormido apenas un par de horas, pero lo suficiente para recobrar fuerzas.
Me senté en el sofá justo cuando mis pequeños entraron corriendo, riendo con esa alegría que me llenaba el alma.
—¡Mamá, mamá!