Cap. 156. Gracias por hacerlo humano.
—Madre también mereces ser feliz. Siempre has estado pendiente de que mi hermana y yo lo seamos... —dijo Alexandros con ojos llenos de emoción—. Pero ¿y tú? ¿Quién se preocupa por ti? Papá murió hace años... y sí, lo amamos, lo respetamos, pero él querría verte vivir, verte reír, enamorarte otra vez. ¡Enamorarte de mi suegro, no es traición! ¡Es justicia para ti!
Ariadna se cubrió la boca, conteniendo un sollozo; esperaba todo menos esas palabras de su hermano.
“Alex ha cambiado tanto que no pu