Epílogo. Entre babitas y cartas.
Un año después.
Cuando nació Adrianita, Maite pensó que su carrera había terminado. Que su papel ahora era ser madre, esposa, guía…
Pero fue Alexandros quien le tomó el rostro entre las manos y le dijo con firmeza:
—No renuncies a tu sueño. Hazlo por ti. Y hazlo por ella… para que sepa que una mujer puede ser madre y estrella al mismo tiempo.
Y no estuvo sola. Alexandros, Damian, Gianna, Gael, Celine, Ariadna… incluso el propio Javier. Todos se convirtieron en su red, su equipo y su fe.
Con el