Cap. 159. Luna de miel.
El cielo de la costa italiana era un lienzo pintado con pinceladas de naranja y dorado cuando Maite inspiró profundamente, acariciando con ternura su vientre abultado.
Una sonrisa luminosa le decoraba el rostro. Estaba feliz. Volver a Italia, aunque fuera solo por su luna de miel, le parecía casi un sueño agradable.
La brisa marina le revolvía suavemente los cabellos, y las risas de Gianna y Gael llenaban el aire como campanillas traviesas.
Los pequeños apretaban sus manitas contra las suyas ca