CAPÍTULO 75– El cisma de los colmillos
— ¡Basta de silencios, Iker! —el rugido de Markel, el tío del Alfa, cortó la neblina amarilla como un hacha— ¡Míranos! Estamos respirando su veneno. Han marcado nuestras casas, han marcado a nuestros hijos. En veinte horas, este valle será un pozo de ceniza si no entregas a las lobas.
— Markel, no pidas lo que no puedes dar —respondió Iker, su voz vibrando con una autoridad que empezaba a sonar a desesperación— Entregar a Arasy y a Kerana no comprará la pa