CAPÍTULO 76— Cenizas sobre la Tierra
— ¡Es la única forma! —rugía Markel, escupiendo sangre— ¡Iker nos va a llevar a la tumba a todos!
— ¡Traidores! —respondía Tupã, invocando una chispa de electricidad que solo servía para avivar el odio en los ojos de sus hermanos.
Iker, en su forma de gran lobo negro, lanzó un rugido que sacudió los árboles, pero su autoridad, forjada en décadas de paz y respeto, se estaba desintegrando. El vínculo de la manada se había roto. Ya no eran una entidad; eran pre