CAPÍTULO 86 — El sacrificio
— Es inútil, Tao —la voz de Camilo resonó desde todas las direcciones, — Intentas borrar a un Dios usando las herramientas de un animal. Yo no soy solo carne; soy la suma de todos los datos que he robado.
Tao no respondió con palabras. Su forma astral, envuelta en un aura de sombras líquidas que recordaban a la corona del Lobisón, se movió con la velocidad de un pensamiento. Extendió sus manos y tocó una de las paredes de cristal del laberinto.
— Protocolo de Purga: