CAPÍTULO 73— La corona de sombras
El silencio en la cueva de "El Aislamiento de la Bestia" era un organismo vivo. No se limitaba a la ausencia de sonido; era una presión constante que se filtraba por los poros, una vibración eléctrica generada por los glifos tallados en las paredes que buscaba desmantelar la arquitectura de la mente. Tao yacía en el suelo, con los ojos fijos en una grieta del techo por la que no bajaba ni una sola gota de agua. Sus facultades mentales, privadas de estímulos ex