CAPÍTULO 47 – El rescate de Kerana
Tao corría con una mezcla feroz de adrenalina y miedo. Cada árbol que dejaba atrás era un recordatorio de que Kerana estaba alejándose más y más, desprotegida, vulnerable en un territorio donde Camilo tenía ojos en cada esquina. Sabía que no podía alcanzarla solo, que seguir su rastro en la carretera sin apoyo era prácticamente una sentencia de muerte. Frenó en seco, respiró con fuerza y, sin pensarlo más, giró hacia el sector donde se enocntraba su hermano ma