CAPÍTULO 48 – Entrenarse para sobrevivir
Kerana aún respiraba con fuerza cuando se encontraron frente a frente, lejos del resto de la comunidad, en ese pequeño claro donde el bosque parecía guardar silencio para escuchar su conversación. Tenía los puños cerrados y la mirada firme: seguía molesta, profundamente molesta, y no iba a ocultarlo.
— Tao, ¿por qué me detuviste de esa manera? —dijo con voz tensa—. Necesito respuestas. Y quiero obtenerlas por mi cuenta.
Tao cruzó los brazos, pero no habí