CAPÍTULO 32 – El despertar del instinto
El brillo plateado de la luna seguía tiñendo el lago cuando la luz alrededor de Kerana finalmente se apagó. Todo quedó en silencio. El agua apenas se movía, como si incluso la naturaleza contuviera el aliento para contemplarla. Kerana sintió primero la vibración de su nuevo cuerpo, el equilibrio cambiado, los sentidos amplificados. Su respiración era más profunda, más intensa. Al inclinarse hacia el agua, lo vio con absoluta claridad.
La loba blanca era e