CAPÍTULO 28 – Bajo la Luna Silente
Tao caminaba con paso firme hacia la cabaña de Kerana, con el ceño fruncido y el corazón latiendo más rápido de lo que le gustaría admitir. Habían pasado varios días desde que la había visto y no dejaba de pensar en ella, en el pánico de aquella tarde en la cabaña de la zona norte y en lo cerca que había estado de encontrarla.
Golpeó la puerta suavemente.
— ¿Kerana? —llamó, procurando que su voz sonara tranquila.
Desde el interior se escuchó un leve movimiento