CAPÍTULO 10 – La primera cita prohibida
La vida en la comunidad continuaba con su ritmo habitual, pero en el corazón de Tao ardía un fuego imposible de ocultar. Cada vez que veía a Kerana entrar y salir de la cabaña de la curandera, acompañada de Tupã, la sangre le hervía. No soportaba esa cercanía. Sabía que su hermano estaba cumpliendo un rol de sanador, que Arasy confiaba plenamente en sus capacidades con el agua, pero nada de eso calmaba sus celos.
Tao no lo decía en voz alta, pero en el fo