Capítulo sesenta y tres. ¿Nervios o algo más?
El cielo se extendía despejado sobre la costa, con ese azul sereno que parecía hecho para las fotografías. El pequeño pueblo seguía tranquilo, ajeno al torbellino de emociones que acompañaba a Nicole desde que le dijo que sí a Kyan en la playa.
Aquel día, sin embargo, no estaba para emociones intensas.
—¿Estás segura que no prefieres quedarte en el hotel? —preguntó Kyan por tercera vez, mientras Nicole se sentaba con delicadeza en una banca de la pl