Capítulo sesenta y cuatro. La familia se expande.
El amanecer se coló tímido por las cortinas del hotel. Nicole seguía despierta, sentada en la orilla de la cama con una bata liviana sobre los hombros y los pies descalzos tocando la alfombra. Había pasado gran parte de la noche en vela, dando vueltas en su cabeza, sin saber si estaba exagerando o si simplemente se resistía a aceptar algo que, en el fondo, ya intuía.
Kyan dormía profundamente. Tenía el ceño relajado, la respiración pausada. Nico