La cena estaba siendo bastante incómoda. Madeleine llevaba varios minutos moviendo la comida en el plato más de lo que realmente comía, consciente de las miradas constantes que Angeline le dirigía desde el otro extremo de la mesa.
No eran miradas hostiles. Ni siquiera parecían sospechosas del todo. Eran peor que eso. Parecían divertidas. Como si Angeline supiera algo que ella no.
La princesa Lacroix se encontraba completamente relajada en su silla, bebiendo vasos llenos de whisky como si fu