En los planes iniciales de Fabien no estaba previsto regresar a Córcega el mismo día, sino hasta el día siguiente. Sin embargo, esa espinita, de pensar que había sido una muy mala idea dejar a Madeleine bajo el cuidado de Angeline, seguía clavándosele cada vez más profundo.
Con cada segundo que pasaba en Palermo y lejos de Madeleine, su mente no dejaba de imaginar justamente lo que sus ojos estaban viendo en ese preciso instante: que Angeline la iba a llevar a uno de esos lugares de mierda que