Gaspard lloró, volvió a vomitarse encima y gritó por el intenso dolor, pero en ningún momento También le soltó la muñeca. Lanzó el dedo cortado al suelo y volvió a bajar el cuchillo, colocándolo sobre el dedo anular, como si fuera a cortarlo.
—Ahora, responde la puta pregunta que te hice o te corto el otro dedo —gruñó, ejerciendo presión sobre el dedo de Gaspard.
Gaspard apretó los dientes por el ardor que le provocó el filo mientras abría su piel y, entre lágrimas y sufrimiento, volvió a n