Capítulo 61.
POV Javier
El whisky se había vuelto mi único aliado en estas noches interminables. La mansión estaba en silencio, demasiado grande, demasiado vacía para soportar el eco de mis pensamientos. Serví otro vaso, el tercero en menos de una hora, cuando la notificación en mi Tablet vibró con insistencia.
Un informe médico. Una filtración que había pagado para conseguir. Lo abrí sin pensarlo, esperando cualquier dato irrelevante sobre Lola.
Pero lo que vi me heló la sangre.
Lola no estaba muerta.
El documento detallaba que, tras el accidente, había sido trasladada de urgencia a una clínica privada. Había estado en estado crítico, luego conectada a máquinas. El registro terminaba abruptamente con la nota: “paciente retirada por personal no autorizado. Destino desconocido”.
Sentí cómo el vaso se me resbalaba de las manos y se estrellaba contra el suelo.
—No… —murmuré, llevándome las manos al cabello—. No puede ser… yo mismo la vi…
La rabia me subió como fuego por la garganta. Si Lola estaba vi