Mundo ficciónIniciar sesiónLa noche llegó como un susurro denso, una manta pesada que cayó sobre el departamento de Sol y apagó todo sonido que no proviniera de ellos mismos.
Nueva York seguía respirando allá afuera, impasible, rugiendo detrás de las ventanas, pero dentro del departamento… el mundo era distinto.
Más lento.
Más frágil.
Más humano.
Kira había logrado dormir a Damian después de un baño tibio y veinte minutos de mecerlo en brazos hasta que su cuerpecito finalmente se relajó. Luka ya dormía en la habitación de Sol, agotado por la tensión del día. Y Sol, aunque estaba en el estudio, había dejado un mensaje que decía:







