Mundo ficciónIniciar sesiónLa mañana después del ataque amaneció gris.
No un gris de lluvia, sino ese gris pesado, espeso, que se mete bajo la piel como si la ciudad entera estuviera conteniendo la respiración.
Kira despertó antes que todos, aunque no había dormido realmente. Había pasado la noche con los ojos abiertos, escuchando cada ruido del departamento, sintiendo los movimientos inquietos de Damian en su cuna portátil, y el peso cálido del brazo de Julian rodeándole la cintura.
Él tampoco había dormido.
Lo supo por la rigidez de su espalda, por ese temblor silencioso que solo aparece después de un susto demasiado grande.
Julian no era un hombre fácil de quebrar, pero ver a su







