Quise que Alessandro se quedara en casa reposando, pero es un hombre testarudo. Así que ahora vamos juntos camino al apartamento que comparto con Brenda. No tengo idea de qué cara pondrá cuando me vea llegar con él. Quizás lo mejor sea que no sepa nada todavía.
—Alessandro, antes de entrar, mucho cuidado con lo que dices —le advierto.
Él no dice una palabra, solo camina hacia el ascensor. Entramos juntos. El silencio entre nosotros es denso.
Al abrir la puerta del apartamento, Brenda se sobresa