CAPITULO 42

ALESSANDRO RIZZO

Me despierto temprano con intenciones de salir a dar un paseo con Valeria. Sentía rabia con ella, pero ya llevaba varios días sin salir, y su extrema delgadez me preocupaba. A pesar de su traición, sigo preocupándome por ella. Además, sigue siendo mi esposa.

Bajo las escaleras directo a su habitación, pero al abrir la puerta, el corazón me comienza a latir con fuerza. En la cama no había nadie. Corro hacia el clóset y faltaban algunas prendas.

—¡Mierda!

Salgo corriendo en busca
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