Ya me encontraba bañada, pero no veía ropa por ningún lado. Lo mejor será ponerme la misma ropa.
La puerta se abre y me asusto al ver a una chica joven con ropa en sus manos.
—El señor Novikov le envía esto. Si tiene algún inconveniente, puede llamar por el teléfono y yo subiré.
—Gracias. ¿Cuál es tu nombre?
—Viviana.—Lindo nombre.
—Un placer, Viviana. Soy...
—Valeria.
—¿Cómo lo sabes?
—El señor ya nos comentó que es su novia.—¿¡Su qué!? ¿Cómo se atrevió a decir eso?
—Nos dio la orden de tratar