Pasaron tres semanas y ya me encontraba mucho mejor, pero la comunicación con Alessandro disminuyó desde ese día que salí del hospital y le confesé quién era el hombre que manejaba el vehículo. Él prometió no hacer nada y ha cumplido su palabra, aunque llevo días sin saber de mi padre, prácticamente desde que salí del hospital, y prefiero no tener comunicación en este momento con él.
Escucho que la puerta se abre. Son la 1:00 a. m. y Alessandro apenas está llegando. Cuando entra en mi campo de